HARINAS
Artículo de Morter en el newsgroup
es.charla.gastronomia
Entendemos
por harina el polvo que obtenemos de la molienda de semillas de gramíneas
cómo él maíz, el trigo y el arroz y también el polvo procedente de
algunos tubérculos y legumbres.
COMPOSICION.
La harina de trigo contiene en su mayor parte almidón, un 70 %, entre
un 9 y un 12% de proteínas, un 1,5 % de grasas, hasta un 15% de agua
en el momento del envasado y distintos minerales como potasio y ácido
fosfórico. Los porcentajes están regulados por ley.
ALMIDON.
Las células del almidón de la harina están cubiertas por una fina
capa de celulosa que se rompe al hincharse estas en contacto con el
calor, esto es lo que provoca que las cremas pasteleras a base de
harina por ejemplo si cuecen demasiado se pongan correosas. El almidón
es el responsable de la consistencia gelatinosa de las masas.
PROTEINAS (Gluten) Y TASA DE HIDRATACION.
Entre las proteínas, las más importantes son las glutámicas,
el gluten, cuyo porcentaje esta regulado por ley, y no puede ser inferior
al 5%, y entre estas distinguimos dos:
La glutenina, que aporta elasticidad a la
masa, cuando estiramos tiende a recuperar la forma original.
La gliadina que le proporciona pegajosidad,
y al mismo tiempo extensibilidad, la capacidad de extenderse sin fragmentarse.
La mayor o menor proporción de proteínas en el porcentaje total de
una harina es básicamente lo que distingue una harina de fuerza de
una floja. A mayor cantidad de proteínas, la harina tendrá una mayor
capacidad de absorber el agua.
La harina de "fuerza" o "gran fuerza", tiene hasta
un 15% aproximadamente de proteínas, y puede absorber hasta 750 g.
de agua por kg..
Una harina floja, en cambio, contiene un porcentaje de proteínas alrededor
del 9%, y puede absorber hasta 500g. de agua
por kg. Esta capacidad de absorción de agua es lo que se conoce
por "tasa de hidratación"
HARINAS DE FUERZA Y HARINAS FLOJAS.
Las harinas de fuerza o gran fuerza provienen de granos de trigo duro,
generalmente de especies exóticas o especiales. También se les llama
harinas de primavera porque es la época de siembra de estos trigos,
o también harina flor, puesto que necesitan un tipo especial de molienda,
en la que solo se utiliza la parte central del grano (la flor).
Las harinas flojas, también se conocen como harinas de invierno o
harinas candeales, proceden de granos de trigo blanco cuya época de
siembra es el invierno.
¿ COMO DISTINGUIMOS
UNA HARINA DE OTRA ?
Puede ocurrir,(y de hecho ocurre) que en
un momento dado, no tenemos ninguna manera de saber si la harina que
vamos a utilizar es o no de fuerza. Para averiguarlo es muy fácil,
cogemos con la mano un puñado de harina y comprimimos con fuerza.
Si la harina es de fuerza, por sus propias características de recia,
veremos que se desmorona, se cae enseguida, los granos no mantienen
ninguna unidad.
Sin embargo la harina floja se compactará y mantendrá unos instantes
la forma de la mano.
DIFERENCIAS.
Las harinas de fuerza tienen un mayor contenido en proteína y una
mayor capacidad de absorción de líquido y también como característica
esencial, y de ahí deriva el nombre muy bien puesto "de fuerza",
una gran tenacidad o resistencia al estirado.
Las harinas flojas por el contrario tienen menos consistencia que
las primeras, sin embargo, tienen una mayor extensibilidad, es decir,
que admitirán una mayor longitud de estirado sin romperse.
Si hemos comprendido cuales son las diferencias entre ambas, a pesar
de que hay una serie de matices que dejo para próximos artículos su
explicación, nos será bastante fácil, a partir de aquí, y éste es
el propósito de mi artículo, entender porque usamos un tipo de harina
determinado para un tipo de trabajo determinado, y porque a veces
necesitamos hacer una mezcla de ambas harinas como ocurre en el caso
del hojaldre.
HARINAS DE FUERZA.
Para masas que deban fermentar y que tengan un elevado porcentaje
de azúcar y grasas (los huevos aportan también un componente graso)
usaremos fuerza. Por dos motivos :
1. La grasa contrarresta el efecto de las proteínas. Si quisiéramos
una masa rica en grasa con una harina baja en proteínas no tendríamos
consistencia, nos quedaría una masa que se deshace en las manos, sin
nervio, y que difícilmente resistiría la fermentación sin disgregarse.
2. El azúcar es el alimento predilecto de las levaduras, y cuando
las levaduras se alimentan bien, les ocurre un poco como a nosotros
cuando abusamos de las legumbres. Se producen gases. Si gasificamos
demasiado una masa con poca proteína, ésta no tendrá fuerza suficiente
para retener el exceso de gas y caerá una vez fermentada.
Para la bollería hojaldrada ya vimos que también usábamos fuerza.
En este caso la necesidad deriva de que parte de la grasa que utilizamos
para laminar, se va incorporando y entremezclando con la harina Una
harina con poca fuerza acabaría por dejar la masa sin nervio y no
podríamos laminarla bien a partir del segundo plegado, y tampoco desarrollaría
bien con la fermentación.
UNA PEQUEÑA PUNTUALIZACION
Antes de proseguir, me gustaría puntualizar, que no debemos confundir
una masa gasificada por fermentación (brioche,
bollería...) con una masa gasificada por impulsor químico o por esponjado
de huevos (Magdalenas, cake, bizcocho) este
segundo tipo de masas precisa harina "floja" puesto que
una de fuerza nos impediría un correcto desarrollo y quedaría un producto
correoso y con demasiada consistencia. Esta es la causa principal
de muchos fracasos en cocina, esas magdalenas que te caen encima del
pie y te lo destrozan, esos cakes que quedan como una piedra y no sabéis por qué...
HARINAS
FLOJAS
Usaremos harinas flojas para todas las masas que no deban tener correa
o elasticidad. Un bizcocho, ya lo hemos explicado antes, no debe quedar
correoso ni encoger, una pasta de te no debe encogernos al hornear,
tampoco debe encoger un fondo para tarta o tartaleta,
a pesar de que la harina por floja que sea siempre tiene algo de elasticidad
que a veces produce estos encogimientos, esto lo podemos solucionar
dando reposo a las masas. Por eso se recomienda dejar reposar en frigorífico
los fondos de las tartas antes de hornearlos.
INTRODUCCION.
La idea de esta continuación era hacer una pequeña clasificación de
las masas según el tipo de harina a utilizar...Bueno, pues... resulta
que empezando a clasificar y clasificar, uno se da cuenta que no es
tan fácil hacer una clasificación sistemática de las masas mínimamente
coherente.
Tengo que decir que rebuscando en mi bibliografía he encontrado muy
pocas clasificaciones de masas, y entre ellas muy pocas a las que
se pueda calificar como coherentes. La verdad,
hay que reconocer que no es una tarea fácil, algunas masas son difícilmente
encuadrables en algún grupo. Yo me he basado
para ésta principalmente en el "Traitée de Patisserie artisanale" de Bilheux y Escoffier(Otro),
aunque le he hecho algunos cambios a mi gusto, partiendo de que mi
clasificación la hago en base al tipo de harina a utilizar y no en
base a una simple clasificación de las masas por tipos.
Espero que os parezca coherente. He intentado no olvidarme de ningún
tipo de masa, pero si se me ha escapado alguno, me encantará que me
lo aviséis. No doy ésta clasificación como definitiva pues he de avisaros
que la estoy redactando sobre la marcha y aun tendré que añadirle
seguramente algunas correcciones. Podemos decir que ésta es una versión
"Beta", pero creo que se ajustará bastante a la definitiva.
PRINCIPALES TIPOS DE MASAS EN RELACION CON EL TIPO DE HARINA
A UTILIZAR.
CON HARINA FLOJA.
Masas de bizcocho (con huevo).
Tenemos en primer lugar todas las masas de bizcocho o tipo bizcocho
cuyo único componente emulsionante son los huevos. Entre estos tipos
podemos citar el bizcocho clásico para tartas ligero (100-125g. de
harina, mismo peso de azúcar y 4 huevos) Esta misma fórmula tanto
podemos hacerla montando las claras a punto de nieve, juntarlas con
las yemas montadas con el azúcar y añadiendo posteriormente la harina
como montando juntos claras y yemas con el azúcar (mejor en este caso
que los componentes estén tibios) y añadiendo igualmente la harina
al final.
En el primer caso quedará una masa algo más consistente, ideal para
los bizcochos de soletilla o las planchas para brazo de gitano por
ejemplo. El segundo tipo nos irá mejor para bizcochos de molde. En
todas estas masas, el único componente emulsionante son los huevos
y no necesitan adición de ningún tipo de levadura química.
Masas de bizcocho (con grasa).
En segundo lugar tendríamos los bizcochos con componente graso. Mantequilla,
margarina, aceite, dentro de esta familia tenemos las magdalenas,
sobaos pasiegos, mantecadas, los Plum cake
y sus derivados. (Dentro de esta familia también incluiríamos los
conocidos bizcochos caseros de yogur por ejemplo, también los brownies).
Todas estas masas tienen en común que usan aproximadamente las mismas
proporciones de grasa, harina, huevos u otro componente líquido como
leche y azúcar y su elaboración es similar, en todos los casos se
hace una crema con la grasa fundida o semi
fundida el azúcar y los huevos o líquido, y en último lugar se añade
la harina juntamente con el impulsor químico, llámese a este polvos
Royal, Potax, o levadura química. (Se recomienda
tamizar juntos harina y polvos).
Masas Escaldadas.
La siguiente familia serían las masas escaldadas. Estas pueden freírse
o cocerse al horno. La más básica de todas sería la de churros y a
partir de ella con la adición de huevos podemos elaborar desde buñuelos,
(Freír) a pasta choux(Hornear)
para profiteroles, petit-choux, palos, religiosas....
En todas ellas el proceso es también el mismo: Se pone a hervir agua
o leche u otro líquido con o sin grasa, se echa de golpe la harina
y se remueve escaldando ésta ligeramente sobre el fuego. Posteriormente
según el tipo de masa que queramos hacer se van incorporando los huevos.
Masas liquidas o semiliquidas.
Una familia intermedia entre ésta y la próxima son las masas líquidas
o semilíquidas para crêpes, gaufres
y también masas para freír y masas de buñuelos sin escaldar. (En todo
momento me estoy refiriendo a masas no fermentadas puesto que estamos
trabajando con harina floja, los doughnuts
por ejemplo, siendo una fritura, ya entrarían dentro de una nueva
categoría).
Masas Quebradas.
Esta es una gran familia, las masas quebradas. En esta misma familia
tenemos todos los fondos para tartas saladas(quiches)
o dulces, las pastas de té, las figuritas...Para conseguir que estas
masas nos queden crujientes tenemos 2 métodos.
a) Masas realizadas a partir de un "sablage".
Este método consiste en mezclar la harina con la mantequilla frotando
con las manos hasta conseguir una mezcla arenosa a la que posteriormente
se le agregan el resto de los ingredientes (Agua, huevos...) En esta
categoría estarían la pasta de fondear salada, y la pasta sablé.
b) Masas realizadas a partir de una crema (mezcla de grasa y azúcar).
Este método es indicado para las pastas dulces. La finalidad de ambos
métodos es impermeabilizar ligeramente o aislar las partículas de
gluten de la harina, para así conseguir que la masa no desarrolle
elasticidad. Todas las masas de esta familia deben amasarse poco,
para evitar este mismo problema, y antes de usarlas es conveniente
que tengan un tiempo de reposo para que pierdan la elasticidad que
puedan haber cogido.
Saliendo un poco del tema, y entrando en el capítulo de "Trucos
de cocina" creo que es interesante advertir que para las masas
dulces de ésta familia obtendremos mejores resultados si utilizamos
azúcar lustre (Azúcar glass). El azúcar en grano a veces provoca que la masa sea
más frágil y se rompa. Y también si no está bien mezclado, el azúcar
al derretirse hace que la masa rezume y
quede más pegajosa, por lo cual al trabajarla tendremos que añadir
más harina y no nos quedará tan fina.
Estas 5 familias son las que utilizan (o deberían utilizar) únicamente
harina floja (Harina normal o de repostería). Hay algunas masas más
que también la usan. Si sois avispados os habréis dado cuenta también
que todas éstas tienen algo en común, y es que ninguna de ellas fermenta
ni lleva levadura orgánica.
CON HARINA DE FUERZA O MEDIA FUERZA.
Masas de hojaldre.
Con esta familia empezamos el uso de harinas de fuerza. En el caso
del hojaldre se suele recomendar harina de media fuerza. La manera
más sencilla de obtener una harina de media fuerza es bastante obvia,
mezclar a partes iguales harina de fuerza y harina floja.
El principio del hojaldre, es la incorporación de una grasa a una
masa de harina en forma de capas, a base de estirar y volver a doblar
sobre si mismas capas de grasa y masa iremos multiplicando el número
de éstas. Usaremos harina de media fuerza, puesto que por un lado
la incorporación de grasa ya sabemos que contrarresta el efecto de
las proteínas y por esto un poco de fuerza nos viene bien, pero al
tener que extender bastante y bastantes veces la masa, esta misma
fuerza nos perjudica de ahí que compensemos este efecto con harina
floja.
En el desarrollo del hojaldre no interviene ninguna levadura ni fermento.
El aumento del volumen viene dado por un buen laminado de las capas
que al recibir el calor irán separándose, las láminas de grasa irán
fundiendo, dilatando y al tiempo cociendo, o casi diríamos que friendo
las capas de masa hasta conseguir esta estructura ligera y crujiente
en la que en un caso perfecto, podríamos separar y contar las láminas
una a una. Existen varias modalidades de hojaldre. Pero para no salirnos
más del tema ya hablaré de ellas en otro momento, solo decir que según
la riqueza de la masa en grasa y huevos en algún caso, jugaremos con
la mayor o menor fuerza de la harina. Y que en el caso de los hojaldres
de mantequilla, usando también media fuerza, el uso de vinagre o limón
u otro ácido en la formulación de la masa nos ayudará a darle mejor
textura para mantener la mantequilla sin salirse de la masa..
También el reposo entre vueltas y antes del horneado es una parte
importante en la elaboración del hojaldre pues facilitará el nuevo
estirado y antes de la cocción también, para evitar encogimientos
de la masa por excesiva fuerza de la harina (Habitualmente, una vez
elaborada la masa, es mejor no empezar a utilizarla hasta el día siguiente,
excepto en el hojaldre invertido, que puede usarse el mismo día)
Bollería hojaldrada.
Como su nombre indica, una masa enriquecida con huevos, azúcar...y
laminada exactamente como haríamos con un hojaldre. Con esta masa
prepararemos croissant, napolitanas...no me extiendo más sobre ella,
pues ya he dejado bien desarrollado el tema en mis artículos anteriores
sobre “Elaboración casera de croissants”
Solo añadir que dentro de esta familia, no podía pasar sin hablar
de ella, para algo soy mallorquín, está también la ensaimada. Se diferencia
de la bollería hojaldrada normal, en que como grasa usaremos manteca,
y también el uso de aceite en sustitución de harina espolvoreada sobre
mesa y rodillo para estirar la masa. El laminado tan fino de una ensaimada(Hablo
de la ensaimada mallorquina eh? Que en la península no sabéis hacerla
) se consigue estirándola hasta hacer de la masa una película finísima
antes de incorporarle la manteca. Algún día os cuento cómo se hacen.
Por supuesto, tanto la masa de ensaimada como el resto de bollería
hojaldrada, es preceptivo el uso de harina de fuerza o gran fuerza,
y bastante recomendable el uso de algún mejorante
panario.
Bollería simple.
Por ser masas fermentadas a base de levadura de pan, ricas en huevos,
grasas y azúcares, además de ser preceptivo el uso de harina de fuerza
o gran fuerza, es también recomendable un amasado bastante largo para
hidratar al máximo las partículas de la harina, más cuanto mayor sea
la proporción de huevos, pues hidratan con más dificultad que el agua
o la leche. Dentro de esta familia tenemos los suizos, brioches,
babás, savarines,
y también los doughnuts (Donuts,
para entendernos) que a diferencia de las otras piezas, se preparan
en fritura.
Masas de pan.
En último lugar, aunque con puntos de conexión con la familia anterior,
está el pan. No me extiendo mucho, pues es todo un mundo el del pan
y todas sus variedades solo decir que jugaremos ahí con la mayor o
menor fuerza de la harina según la riqueza de la masa y según el resultado
que deseemos obtener, panes ligeros, compactos, baguettes....